Poema inspirado en el cuadro,La Silla, oleo de (Elsa Gunippero) Me pierdo y desvanezco sin aliento, el frío ya me corre por las venas y me siento amarrado sin cadenas a esta vida, que sólo es un lamento. Solo y desnudo, pido, rezo y clamo, solo y desnudo, el frío me traspasa, me fundo entre las nubes y me abraza que mi violín, no duerma en el olvido, que palpiten sus cuerdas con donaire que se expandan sus notas por el aire cuando mi muerte se haya producido. Que otros dedos, lo mimen con ternura, que su alma, vuele ríos y montañas, que extraigan dulces cantos sus entrañas y entren directos en mi sepultura. |
Seguidores
martes, 15 de abril de 2008
LA AGONÍA DEL VIOLINISTA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Datos personales
- Rosario Bersabé Montes
- Todos los poemas de este blog están inscritos en el registro de la propiedad intelectual de Tarragona.